


DÍA 14 DE FEBRERO
PONENCIA 1
“Integración profesional del inmigrante”
Ponente: Salvador La Cruz, Responsable del Área de Investigación para la Integración del Inmigrante de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) en Valencia.
Inmigración y empresa integran un tándem de dos ruedas que recorre el mercado de trabajo actual de manera cada vez más visible. De hecho, la coincidencia de personal inmigrante y personal autóctono en una misma empresa es ya una realidad ante la cual las empresas no pueden cerrar los ojos. Más aún, es una realidad para la que las nuevas políticas europeas de calidad han comenzado a exigir una adaptación de los tradicionales modelos de gestión de recursos humanos. Esta adaptación, necesaria por un lado y obligada por otro, es una asignatura nueva que se está comenzando a estudiar para ser aplicada en la gestión empresarial de los recursos humanos culturalmente heterogéneos en términos de calidad.
En base a la detección de dichas necesidades, el equipo de trabajo que compone el Área de Formación y Empleo de CEAR-Euskadi, está dedicado de forma muy específica y especializada al análisis y estudio de posibles fórmulas de gestión intercultural. Fruto de dicho estudio permanente, se elabora una novedosa herramienta de gestión de la diversidad cultural en la empresa, que pretende mejorar la incorporación de la población migrante en la misma tratando de rentabilizar al máximo la productividad y el beneficio en el espacio de trabajo. Dicha herramienta de gestión se reduce en doce recomendaciones que servirán de guía para el recorrido por el camino de la interculturalidad en la empresa:
DODECÁLOGO DE RECOMENDACIONES
1. Recuerde que un trabajador o trabajadora inmigrante es, ante todo, un trabajador o trabajadora.
2. Anticípese a sus competidores: integre la interculturalidad en su empresa y póngase a la vanguardia empresarial europea.
3. Olvide sus prejuicios en materia de etnia, cultura o religión a la hora de seleccionar a su personal: los criterios basados en prejuicios acabarán fallándole.
4. Ponga las diferencias culturales a su favor y aproveche sus ventajas.
5. No existe empresa sin conflictos. La viabilidad de su proyecto empresarial dependerá de que usted aprenda o sepa cómo solucionarlos.
6. Negocie, con condiciones.
7. Unos necesitarán aprender cómo funcionan las herramientas de su empresa; otros, su filosofía y protocolos de comunicación.
8. Mire a su alrededor y decida: no es lo mismo una empresa multicultural que una empresa intercultural.
9. Aproveche que usted tiene algo que no tiene la competencia: sus trabajadoras y trabajadores. No los pierda.
10. Tenga claro su objetivo empresarial pero flexibilizando la manera de conseguirlo: el "yo ordeno y mando" a veces sí funciona; pero a veces, no.
11. Tenga la certeza de que su inversión en RSC es su mejor estrategia.
12. Usted no es el principal responsable del bienestar o malestar laboral de la inmigración: no se deje culpar y hágase oír.
PONENCIA 2
"PYMES. Crecimiento, Financiación y Productividad"
Ponente Redactor: D. Domingo García Pérez de Lema, Catedrático de Economía Financiera y Contabilidad de la Universidad Politécnica de Cartagena.
El papel que han jugado las Pyme en los últimos años en el crecimiento de la economía española ha sido muy relevante, tanto en el crecimiento del empleo como en la generación de valor añadido. La Pyme, en general, ha sabido explotar sus ventajas en cuanto a su flexibilidad, adaptabilidad y dinamismo para posicionarse adecuadamente en un mercado muy competitivo. La estrategia que ha utilizado la Pyme ha ido dirigida principalmente hacia la calidad y perfeccionamiento del producto o servicio, la mejora de la reputación e imagen de la empresa y con una orientación dirigida hacia la satisfacción del cliente. Adicionalmente, la Pyme ha sabido aprovechar la reducción de los tipos de interés para reequilibrar su estructura financiera dotándola de una mayor capitalización y reduciendo sus gastos financieros.
En un sistema dinámico y competitivo de mercado como el actual (creciente incertidumbre económica, globalización de los mercados y rápido cambio tecnológico), la Pyme se debe cuestionar su posición y actitud estratégica. La supervivencia y éxito de la Pyme dependerá, en gran medida, de su capacidad para dotarse de recursos y capacidades para alcanzar nuevas ventajas competitivas (calidad, tecnología, innovación, capital humano, etc.), con el objetivo permanente del crecimiento y de la diversificación.
El objetivo de esta ponencia ha sido analizar el comportamiento de la Pyme de la Comarca de Cartagena desde una doble perspectiva:
(1) La posición estratégica y competitiva, donde analizamos variables de innovación, tecnología, calidad y otros factores competitivos. Para ello se ha utilizado la base de datos: Barómetro Económico de la Pyme de la Región de Murcia. En la muestra no se incluyen empresas de menos de 5 trabajadores. El número de empresas encuestadas correspondientes a la Comarca de Cartagena fueron 110.
(2) La posición económica y financiera, analizando indicadores de crecimiento, estructura financiera, rentabilidad y productividad. El diagnóstico económico y financiero de un sector permite evaluar la posición competitiva de las empresas que lo configuran. Para ello hemos realizado un estudio empírico a partir de la información de 235.255 empresas españolas de las que 1.803 corresponden a la Comarca de Cartagena.
Posición estratégica y competitiva
El 37% de las Pymes de la Comarca de Cartagena están dirigidas por gerentes con estudios universitarios. Un 74% de las empresas tienen una antigüedad superior a 10 años y el control de la gestión de las empresas es mayoritariamente de tipo familiar. El 80% de las empresas están regidas en el entorno familiar.
Respecto a la posición competitiva, podemos apreciar cómo la Pyme de la Comarca de Cartagena apuesta decididamente por la innovación. Así, el 84,5% de las empresas han llevado a cabo algún tipo de innovación en los dos últimos años, bien sean en productos, en procesos o en gestión. Y disponen de una posición tecnológica muy aceptable. El 41% de las empresas opinan que su tecnología es fuerte o buena, y les supone una ventaja competitiva.
En cuanto a la orientación estratégica podemos apreciar que el 45% de las Pyme adoptan una estrategia analizadora para competir en los mercados, el 10% de las empresas se califican de exploradoras, el 43% siguen una estrategia que se puede calificar de defensiva, y el 2% no disponen de una estrategia definida.
Posición económica y financiera
Las Pymes de la Comarca de Cartagena han experimentado un importante crecimiento económico en el periodo analizado 2003-2005. Este crecimiento se refleja por igual en todos los sectores analizados: industria, construcción y comercio-servicios. La inversión y las ventas se han incrementado con tasas anuales del 5% y del 8% respectivamente, frente a tasas del 4% y 5% a nivel nacional, consiguiendo además una ganancia de competitividad y una mayor generación de valor añadido.
Se aprecia una evolución favorable del equilibrio financiero de las Pyme en Cartagena. El capital circulante se incrementa desde el 8,7% en el 2003 hasta el 11% en el 2005, dotando a las Pyme de una mayor estabilidad financiera. No obstante, estos valores quedan ligeramente por debajo de la media nacional por lo que es necesario mantener políticas de gestión del circulante y de planificación financiera de cara a reforzar una mayor estabilidad financiera de las empresas.
El grado de capitalización de las Pyme de Cartagena se puede calificar de insuficiente, con valores en torno al 30%, 5 puntos inferior a los valores de la media española, y constituye la principal debilidad de nuestras empresas.
Los indicadores de rentabilidad para las Pyme de Cartagena se sitúan por encima de la media nacional, aunque en ambos casos experimentan una ligera caída. Así, en el 2005 la rentabilidad económica obtenida por las Pyme de Cartagena fue del 5,8% frente al 5,1% de la media nacional y respecto de la rentabilidad financiera los porcentajes fueron respectivamente del 11,4% y del 9%. Rentabilidad y crecimiento ponen claramente de manifiesto la sostenibilidad de la competitividad de las empresas de Cartagena.
La productividad de las Pyme de Cartagena experimenta un favorable crecimiento, pasando de obtener una productividad por empleado de 25.033 euros en 2003 a 27.481 euros en 2005.
Finalmente, se finaliza la ponencia efectuando una serie de propuestas para la mejora de la productividad y la competitividad de la Pyme. La productividad es un elemento clave en el análisis de los procesos económicos por su importancia en el crecimiento económico de los países y juega un papel fundamental para entender el dinamismo de la empresa. Para fortalecer el entorno empresarial es necesario un profundo conocimiento de las organizaciones y de cuáles son las variables o factores que se convierten en los elementos claves de su éxito competitivo. En este sentido la estrategia y la innovación tecnológica son elementos clave para la competitividad de la empresa y representan un elemento determinante del crecimiento económico.
DÍA 15 DE FEBRERO
PONENCIA 3
"I+D+i, una necesidad de supervivencia"
Ponente Redactor: D. Juan Mulet Meliá, Director General de COTEC (Fundación para la Innovación Tecnológica).
El verdadero reto al que se enfrentan las empresas españolas es su permanencia en un mercado global, donde muchas otras economías están compitiendo con ventajas competitivas que nuestro país ha tenido, afortunadamente, que abandonar en la medida en que ha ido aumentando nuestro nivel de vida. En nuestras actuales circunstancias, la receta para tener éxito frente a este reto es la innovación, entendiendo por ello "el aprovechamiento de los cambios, basados en el conocimiento, que generan valor".
Con la innovación se consigue que los productos o servicios (innovación de producto) tengan mejores prestaciones, por las cuales el mercado acepta precios más elevados. Y también que esta oferta se consiga con menores costes o llegue a mercados más amplios (innovación de proceso). Por cualquiera de estas vías, y mejor por las dos simultáneamente, se consigue un aumento del valor añadido. Una riqueza que hace sostenible el aumento del bienestar económico y social.
El conocimiento que hace posible la innovación es el que permite crear nuevas técnicas, formas de hacer cosas útiles. Cuando estas técnicas son entendidas, mejoradas o creadas por aplicación del conocimiento científico, entran a formar parte de las tecnologías, que son las que aportan mayor valor añadido a la oferta. Las tecnologías que necesitan las empresas para innovar no son sólo las que se deben a las ciencias exactas o naturales. Muchas actividades empresariales, especialmente los servicios y la organización comercial y productiva, precisan de tecnologías basadas en ciencias humanas y sociales, que serían nuevas tecnologías "no tecnológicas".
Cuando las empresas innovan con regularidad, cuentan siempre con un armazón que incluye opciones y operaciones que la hacen posible, pero sobre todo tienen la conciencia del valor que obtienen de la innovación, la "valorizan". Con estas sencillas ideas es posible auditar su capacidad innovadora y, sobre todo, tomar decisiones que aumentan se eficiencia innovadora. Una eficiencia que se consigue con la gestión, para la cual las empresas hacen, de manera más o menos consciente, acciones de vigilancia, de focalización estratégica, de capacitación y finalmente de materialización de la innovación.
Por razones históricas, las innovaciones más analizadas son las basadas en las ciencias exactas y naturales, lo que tradicionalmente se han llamado "innovaciones tecnológicas". La OCDE lleva años preocupada por conocer la actividad de sus países miembros para generar y utilizar conocimiento. Hace más de treinta años que los países miembros realizan sistemáticamente encuestas sobre la I+D (generación de conocimiento) de sus países miembros, tanto por parte de los sectores públicos como privados.
Se sigue para ello el llamado Manual de Frascati, que se toma como referencia en cualquier análisis mundial. Mucho más recientemente, estos países comenzaron a realizar encuestas para conocer la actividad de generación y uso del conocimiento por las empresas (innovación), siguiendo otro Manual de la OCDE, el de Oslo. Los datos de I+D son pues fruto de una mayor experiencia y por lo tanto mucho más fiables que los de innovación. Y a esto ha contribuido la continua revisión de la metodología del Manual de Oslo, que ha pasado de sólo considerar la innovación tecnológica en los sectores manufactureros en su edición de 1992, a incluir todos los sectores empresariales y la innovación "no tecnológica" en la última de 2005.
Con todo, y siguiendo este Manual, se consideran en todo el mundo que son actividades de la innovación tecnológica las que generan conocimiento (I+D empresarial y adquisición de inmovilizado material e inmaterial) las que preparan la producción (diseño, ingeniería de producto y de proceso y lanzamiento de producción o de provisión de servicio) y las de preparación para la comercialización (las que reducen el riesgo comercial, p. ej. muestrarios de calzado o textil).
En España, no en el resto del mundo, se ha hecho popular llamar innovación, con i minúscula, a todas las actividades citadas anteriormente, excluyendo la I+D empresarial. Y por esto estamos utilizando el acrónimo I+D+i, que en realidad representa toda la I+D realizada en España, tanto por el sector público como privado, y todas las actividades empresariales que utilizan el conocimiento para crear o mejorar productos, servicios o procesos de producción o provisión.
Las encuestas con metodologías de los Manuales de Frascati y Oslo son realizadas todos los años, desde hace algún tiempo, por el Instituto Nacional de Estadística. Gracias a ellas sabemos que la actividad española es menor que la que nos corresponde por nuestro nivel económico. Las empresas con innovaciones tecnológicas son en porcentaje menos de la mitad de lo que es habitual en Europa. Los datos para la I+D, mas precisos que los de innovación, denuncian distancias parecidas con Europa. La estadística más reciente publicada, referida a 2006, muestra que España gasta el equivalente al 1,13% del PIB en I+D, lejos del 2% europeo y más del 4% de Finlandia. Pero también viene constatando, año tras año, desde 1994, que el gasto empresarial aumenta más del 10% anual, tasa que en 2006 fue del 20%. Gracias a estos gastos, la producción científica española es ya relevante, ya que con el 3% de las publicaciones científicas mundiales de calidad, España se ha incorporado al reducido grupo de países que crean ciencia. Desgraciadamente, no puede decirse lo mismo de la producción de tecnología, porque nuestras patentes son muy pocas, al igual que nuestras exportaciones de productos de alta tecnología. El país necesita hacer un importante esfuerzo para llegar a los niveles europeos, pero contamos con una experiencia que pocas veces se valora. La entrada y permanencia en el competitivo mercado europeo no ha podido hacerse sin innovación, y es evidente que utilizando tecnología adquirida, fundamentalmente incorporada a bienes de equipo y productos semielaborados. La presión del mercado está demostrando que este tipo de innovación ya no es el que nos permite seguir siendo competitivos y ésta es la razón de que el gasto empresarial de I+D vaya aumentando al fuerte ritmo citado. Un ritmo que sin duda no es todavía suficiente, y del que nuestras administraciones son conscientes y por esto, tanto a nivel comunitario como estatal y autonómico, los recursos públicos dedicados al fomento de la innovación son cada vez mayores y los instrumentos de esta política también más sofisticados.